jueves, 17 de mayo de 2018

Tanzania XI - Stone Town

En octubre de 2010, como colofón al que fue nuestro primer safari, pasamos algunos días en Zanzíbar. Disfrutamos de un mar cálido en un ambiente relajado, pero también hicimos algunas excursiones, como esta que os traigo hoy, a la capital del archipiélago.

Como es habitual en estos países, el primer lugar al que te llevan es un mercado, de frutas y de pescado, aunque también había otros productos. Aquellos sensibles a los olores fuertes siempre pueden optar por hacerse las uñas, que como veis en el cartel, aquí la oferta es variada.





No muy lejos se encuentra el antiguo mercado de esclavos, sobre el que se asienta ahora una catedral anglicana erigida en 1874 por el obispo Edward Steere. La esclavitud fue un negocio muy próspero sobre el que se asentaba la economía del sultanato hasta que fue prohibida en 1873 por el sultán de Zanzíbar. Todavía pueden visitarse algunas de las mazmorras en las que encerraban a los pobres desgraciados.

Unas esculturas, realizadas por Clara Sornas en 1998 nos recuerdan esa época tan terrorífica. Pone los pelos de punta estar en el mismo lugar en el que se rompieron tantas familias y se perdieron tantas vidas. Cuánto sufrimiento infligido debido a la avaricia de unos pocos. Livingstone, que estuvo en la ciudad en 1866 tuvo mucho que ver en la abolición de esta horrible práctica comercial.




El nombre de Stone Town (Ciudad de piedra en español) viene de las rocas coralinas utilizadas para construir los edificios. Lo cierto es que se deterioran fácilmente por la fragilidad de la materia prima y porque se remontan en su mayor parte al siglo XIX. Su importancia en la cultura suajili, fue el detonante para que fuese declarada Patrimonio mundial de la UNESCO en 2000.

El centro de la población es un laberinto de calles estrechas en las que se agolpan viviendas, tiendas, mezquitas y mercados diversos. Llaman la atención las puertas, rectangulares cuando son de estilo árabe, y de formas redondeadas las hindúes.







Los portugueses, que dominaron la isla durante un par de siglos fueron sus fundadores, pero sería el Sultanato de Omán quien tomara el relevo en el siglo XVII, construyendo un fuerte. Los años más prósperos propiciaron la construcción de edificios sobre pilares que les protegieran de las inundaciones, pero con amplias terrazas en las que combatir el calor tropical. La House of Wonders (Casa de las maravillas) que en la actualidad acoge un museo, es un buen ejemplo de ello. En el enlace encontráis información sobre ella en inglés.



Fue diseñada por un ingeniero y marino escocés, siendo construida por el sultán Barghash Bin Said en 1883. Como os decía, acoge un museo desde el 2002, dedicado a la historia de Zanzíbar y a la cultura suajili.




Encontramos allí el coche utilizado entre 1964 y 1972 por el primer presidente del archipiélago, Abeid Amani Karume, así como un Baghala Dhow, una embarcación que se construía en Omán además de en otros lugares del Golfo Pérsico y que ya no se utiliza.



Desde la amplia terraza, que circunda el edificio, tenemos vistas de la ciudad y del puerto.






Nosotros continuamos nuestro paseo, en esta ocasión en dirección al fuerte, que sirvió también de prisión y de estación de tren.




Callejeamos entre bazares y mercados hasta llegar a la casa natal de Freddie Mercury, pero no llegamos a visitarla por dentro.






La ciudad aúna, por tanto, varios puntos de interés, ya sean históricos, culturales o antropológicos, y sirve como complemento a aquellos que hayan ido hasta allí buscando sol y playa.